Ahora que estás dormido
me atrevo a confesarte
que mi vida estaba llena
de escepticidades.
Que por mi cabeza paseaban
ideas y ahora siguen pasos
de baile.
Que creía que esperanza
era un color
y que soledad
me hacía compañía.
Que lo único que sé
de los cuentos es que hay una luna
con un hijo de ojos grises,
como el mundo
Cuando no estás.
Ahora que estás dormido
me gustaría que soñaras conmigo.
Que ya sabes que tengo
el sueño ligero, pero de ropa.
Porque desnudas, las palabras
son más sinceras.
Ahora que estás dormido
puedo aspirar
a tener tu olor.
Y a decirte todo lo que ya sabes.
Para recordarte dulces sueños.