domingo, 13 de julio de 2014

6,9 escala de Richter

Una brecha de sábanas se abre
en el abismo de mi cama.
Me sabe terremoto
y a ti, edificio,
y nos caimos temblando.

Yo tierra y tú hormigón
derruyendo a nuestro paso
colchones.

Y que importaba el resto
si arrastra la inercia
de sentirte vivo
aunque te destruya.

Aunque no volvieras a ser construcción
ni yo seismo.

Mis manos rotas
de no tocarte.
Un labio partido en dos
porque le falta el tuyo.
Y la sangre que no fluye.

Un malgasto de fluidos
que no tienen donde verterse
y mi cuerpo
que no cae en ti.

Mientras sigo automedicándome
con poemas placebo
esperando
a que vengas
sedante y sin recetas
a arreglarme
entre tus brazos.