lunes, 29 de abril de 2013

Amor de segunda mano

-Qué corto es el amor y qué largo el olvido
cuando la soledad se viene a dormir conmigo-



Cierro los ojos y tus labios han muerto.

Murió el amor, sobrevive el recuerdo
pues mi dolor va por dentro, es interno.

Busco el calor,
en mi alma todavía es invierno

Y desde luego no muero sin tenerte,
pero,
te lo ruego por si ya luego no puedo quererte.

Mi corazón cerrado así como mis párpados
mis lágrimas al aire y mis cuadernos empapados.

La lluvia de mis ojos cual tormenta de verano
pero

¿Quién quiere amor de segunda mano?


.

Y por primera vez en muchas noches, hoy,
Tengo frío.

domingo, 28 de abril de 2013

Las virtudes del daltónico, por Ernesto Pérez-Vallejo

Publico estos fragmentos (un poco versionados) de un poema de Ernesto Pérez Vallejo que ya me gustó en su día, pero que hoy tiene más sentido que cualquier otra cosa que haya leido en mi vida.

Subo la persiana,
el cielo está indeciso.
(El gris no es un color, es una duda)

Que la violación mental no sea un delito es un alivio.

Tomo café, casi negro, como mis pulmones,
en la nevera hay una nota:
"Mañana vendrá a verte el hombre de tus sueños"

Pero siempre es mañana.

Si no tienes enemigos es que no has dicho una verdad en tu puta vida,
si no tienes amigos es que no sabes mentir.

Bajo la persiana.
(El negro no es un color, es un secreto)

Me tumbo,
pongo una canción,
suena como si tú tuvieras la culpa de todo el desamor del universo.

Y a mi lo que me duele de verdad es no dolerte.
Y no esta jaqueca de pensarte.

Me estoy rompiendo los nudillos
de llamar a la puerta de la indiferencia,
a estas horas antes
venías del trabajo y recopilabas todas mis sonrisas
primero alfabéticamente,
luego por colores,
más tarde las juntabas con las tuyas,
las lanzabas al aire como si fuera una moneda
y desnudos sobre la alfombra nos las follábamos,
tú las mías y yo las tuyas.

Ahora, subo y bajo la persiana,
gris y negro,
espero,
como si hubieras escrito en la suela de tus zapatos
volveré un día de estos
y te pintaré de azul
el cielo de la boca.

Cuando tu vida depende de una persona
y esa persona no eres tú mismo
puedes darte por jodido.

Así estoy precisamente
jodida y no jodiendo.
Triste.

La tristeza es el único sentimiento más rápido que la luz.

Ahora ha cambiado su foto de perfil,
tiene los ojos más verdes que nunca,
(el verde no es un color, es una ausencia)
Está agarrado a una mujer,
una de verdad,
de esas que no tienen enemigos,
y mientras yo vomito una melodía enquistada en mi cerebro
mi orgullo tambaleándose hasta la cocina
arranca una nota de la nevera.

Otra vez.

Aterrizaje de emergencia.

Las pistas de aterrizaje que tengo como ojeras
dicen que ya no quieres cruzarlas en avión.

Que ya (te) despegaste.

Que ya no hay aviones, ni kamikazes
ni siquiera rayas en la carretera

Que me ayudaba a volar.

Las pistas de aterrizaje que tengo como ojeras
dicen que llueve a todas horas
gota a gota, lágrima a lágrima.

Sin aviones no se llega al cielo,
tan sólo queda soñar.


Gestos

Un beso es sólo un gesto
si no le das el valor que le dabas
cuando eran para mí.



Joder, yo creía que era más fuerte.



sábado, 27 de abril de 2013

Quédate tranquilo, mi abuela me enseñó a cuidarme sin ti.

Nunca fui una persona de vaso medio vacío.

De hecho, siempre que el vaso tenía algo, acabé por bebérmelo.

Ahora que no estás,

podré dedicarle tiempo a cosas que
eran más importantes que tú,
pero menos que nosotros.


Y si me ves, no me preguntes:
que no estoy ni enfadada, ni decepcionada, ni triste
Sólo no estoy

Y si me ves, no me preguntes
ni me pidas que lleve puesta
la sonrisa que te gustaba

¡Como si fuera un vestido
que pudiera usar a mi antojo!

La verdad es que se manchó de amor
y las manchas de amor
(y ahora de vino)
son las más difíciles de lavar,

y por eso, no la llevo puesta.

¿Sabes? por más que froto y froto, no puedo borrar esa marca
ni siquiera masturbándome, claro.

Aún es pronto, pero sigue tu vida
Quédate tranquilo que yo estaré bien:

Mi abuela me enseñó a cuidarme sin tí.

Tenía que haberme dado cuenta cuando me pediste que te la chupara, en lugar de que te hiciera el amor.

Cuando jugar a la ruleta rusa ya no te parece divertido si el tambor tiene algún hueco.

De eso de dar tanto que parece que ya no queda nada.
Y sigues intentando no morir en el intento.

De eso del ahogo en la garganta
y no las mariposas en el estómago.

De eso de haberte acariciado tantas veces
que tu piel ya no se va de mis manos.

Pero ahora es un fantasma.

De eso de que la esperanza es una mujer
que unida al tiempo que pasa
se convierte en asesina.

De eso de que la ilusión ya no viene a verme
porque le dije que no me hacía falta
y me dio una hostia en la cara.

De que odio las despedidas

De que son tristes por definición
pero oye, que no todo es malo

Al menos tú, sigues vivo.