lunes, 17 de agosto de 2015

Me queda grande esta cama
tristes las flores
y larga tu ausencia,
me queda pequeño este hueco
salada la noche
y profunda tu grieta
cuando la lavadora me roba tu calcetín
y tu olor,
cuando el pan se acaba más despacio
y no queda leche para el desayuno.
Café, solo.
Me sobra la mitad de la casa
el doble de tiempo y todo
este silencio.

Firman mis colillas en el cenicero:
        aquí 
                te
                    espero

miércoles, 10 de junio de 2015

Hierro y sal

Me acaricio.
Y desde donde parto se viene conmigo
un camino de sangre.
Impregno mi cuerpo de la vida
que no fue.
No hay dolor en la herida.

Quiero lengua afilada
que corte en mis labios,
a la que le de igual besar la llaga.
Te quiero a ti,
Haciendo placer de lo que duele
ser mujer mientras tengo
el vientre roto.

Soy de hierro 5 días al mes,
pero cuando sangro,
te echo aún más de menos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Sentir

Te siento.
Siento tus manos bajando
dirección montaña.

Tus manos me pintan
con la luz
que me hace falta.

Te siento.
Siento tú
siento en mí.

Dentro.
Y ya de pronto no estoy en mi
cama.

Siento ese dedo mojado
siento temblar
lo siento
siento ahogarte.

Lo sientes y sigues.
Y tiemblo siempre.

Me besas
me haces fuerte
me haces dentro
me haces.

No estoy.
Sigo contigo,
pero no estoy.

Soy yo
pero por ti.
Soy encima
y soy debajo
soy montura
estoy siendo tuya.

miércoles, 21 de enero de 2015

No estás tan lejos.

La distancia de todo un año
no vale nada
en comparación a sentirte
dos minutos.

Por cada kilómetro paso 60
segundos
pensándote
y las curvas del camino
se fusionan con mi cuerpo
queriendo ser recorridas
que no con millas, sino
con besos.

En la cuneta
descansa el drogadicto
después de meterse la raya
que divide lo real de mis sueños.

Ando descalza por este asfalto
tan incandescente como esta lengua,
tan negro como esta noche
que sólo amanece con tus lunares.

Las piernas a las diez y veinte
y un bocado a las doce.
60 segundos, he dicho.
Casi 11 horas
en las que cada día
estás
aquí

conmigo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Invierno

El alma en vilo
de quererte
y el cuerpo enterrado
entre tus tierras.

Eres el alimento
que hace crecer en mi
tus raíces.

Tengo una sábana blanca,
unos papeles blancos,
una habitación blanca,
que todas las noches
se tiñen de mar.

Tengo una balsa
que me salva de un naufragio
en este limbo níveo
para llevarme directa
al cielo de tu boca.

Hoy sólo quiero
morir tranquila
                 en tus brazos
en un ataque
directo
al
corazón