sábado, 11 de octubre de 2014
(A)mar
tus ojos de fuerza marea
tu empuje de ola insaciable
tus besos profundo océano.
Toda la tarde en estas palabras
y cada día pesa
cemento en los pies
y me hundo.
Ojalá pudiera
tocar fondo color arrecife
caliza y arcilla en mi suelo
y que seas tú
el que se hunde
en mí.
Y que seas tú
nada más que tú
aquel que bucee en mi pecho
abra mis piernas
y el tesoro.
El amor mar, el amor ola,
el amor que viene y va
pero siempre sigue
el amor de sal
el amor.
Y luego, el mar.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Ventana a tus ojos
miro al cielo
y comienza a llover.
Abro la ventana como cada día
hay tormenta
y no quiero más ventana.
Quiero tocar las nubes,
estar en el huracán
y luego, sentir el rayo.
El recuerdo disminuido
del olor a tierra mojada
no es suficiente desde mi ventana.
Abro la pantalla como cada día
miro tus ojos
y comienzo a llover.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Porque tú
Hoy Madrid cierra sus pestañas sin ti.
Pero sueña y está contigo.
Pero despierta y está contigo.
Y se llueve y está contigo.
Y todo huele a ti
o sabe a ti
o tú.
Y me miras sin verme y yo te veo
y te sigo
y te encuentro
en cada esquina, escalón o portal
al girar cada calle de ti.
Sin embargo no puedo tocarte y mis palabras
no te llegan si las grito a tantos kilómetros.
El pecho se me abre cada vez
que te dejo en esa puta estación
y no sé
cuándo volveré a verte
y decirte todo esto
a la cara
o entre las sábanas.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Madrid sin ti
y en sus calles se lamenta Quique
porque no suena tu guitarra.
Empujo cada cigarro contra el cenicero
uno tras otro
porque no hay pausa para besarte,
y pienso
"¿hasta qué punto aguantarán los espejos?"
Si mi casa eres tú
y no estoy dentro,
tu no estás
e intento decirte
"entre las piernas, el mejor hogar".
Y apago luces como quien apaga su alma
esperando que pase una noche más
en la que no basta el brillo de una pantalla.
sábado, 23 de agosto de 2014
que rompe en nuestra orilla
a la espera
de que llegue el viento
y traiga un otoño que esta vez,
no me da miedo.
Hojas y hojas que vuelan
y en las que escribiremos nosotros
y mares y mares de risa.
Y kilómetros de direcciones
y en cada dirección una aventura
para encontrarme de nuevo
perdida en tus brazos.
domingo, 13 de julio de 2014
6,9 escala de Richter
Una brecha de sábanas se abre
en el abismo de mi cama.
Me sabe terremoto
y a ti, edificio,
y nos caimos temblando.
Yo tierra y tú hormigón
derruyendo a nuestro paso
colchones.
Y que importaba el resto
si arrastra la inercia
de sentirte vivo
aunque te destruya.
Aunque no volvieras a ser construcción
ni yo seismo.
Mis manos rotas
de no tocarte.
Un labio partido en dos
porque le falta el tuyo.
Y la sangre que no fluye.
Un malgasto de fluidos
que no tienen donde verterse
y mi cuerpo
que no cae en ti.
Mientras sigo automedicándome
con poemas placebo
esperando
a que vengas
sedante y sin recetas
a arreglarme
entre tus brazos.
jueves, 26 de junio de 2014
se viene cuando vienes tu
y entra el frío cuando tu sales.
Y yo me quedo sola, y azul
pero de un azul oscuro
casi negro
como las noches en las que no salen tus lunares
a darme un paseo por tu vía
láctea.
Ya no hay reflejo en la ventana
ni el agua tiene color
y el cielo
ay, el cielo es blanco
y no me deja recordarte
ni me acarician las nubes
de tu pelo
ni me sabe la vida a chocolate
con cada peca de tu cuello
porque aún no estás.
Y yo soy una impaciente
y miro al reloj
tic tac
y por mucho que le meta prisa no se corre
y las horas siguen quedándose conmigo
en lugar de irse a recogerte de nuevo a la estación;
intempestivos dulces
tus labios
y luego nuestros sabores cada vez más dentro.
Pero la rabia,
la rabia que me da estar helándome
en esta habitación
se apagan cada noche
el wi-fi
con las chimeneas.
domingo, 22 de junio de 2014
O ser isla
libre y bravo.
Oleaje de espuma blanca,
manejado por tu espalda lunar.
Orillas y rocas donde rompernos,
salados
hambrientos
erosionados
por el viento y el sol.
Quemarte con él,
follar y sol
amar y sol
tus ojos y el sol.
Parir peces de plata
por los párpados
si te vas.
Ser infinitos,
indescifrables,
esféricos unidos por la línea de mis caderas,
tu horizonte.
Techados
que hay un techo de menos
en cada esquina de mi cama.
Que en el muro la ventana
ya no nos ve amanecernos
ahora que ya no me abrazas.
y de la piel ni los restos
de arañarnos hasta el alma.
Demasiada luz de mañana
en un cuerpo de invierno
sin el calor de tu espalda.
martes, 27 de mayo de 2014
cuando no llevo ropa,
que rehuso a usar perfume
para seguir oliendo a mujer.
Yo, que siempre huelo
a sexo y a humo,
que por mucho que digan los anuncios
una femme fatale no huele a flores.
Yo, que provoco un maremoto
cada vez que mis piernas tiemblan,
ahora que mis bragas y mis tobillos
han hecho lazos.
Yo, que ahogo mis gemidos
con las ondas de mi pelo,
y ahondo mi pecho más veces
de las que quisiera decir.
Yo, que conozco mi cuerpo
y que sigo adentrándome en cada rincón
por si quedan secretos por destapar.
una mancha en mi cama
que todas las noches me recuerda
la magia que un día salió
de nuestro polvo.
Tengo
un cuerpo repleto
de curvas que se acarician solas
de lunares que viajaron al cielo
de cicatrices que antes fueron llagas
y antes cadenas.
Tengo
un océano de placeres
que no vertí en otras pieles.
Tengo
una línea difusa y (re)corrida
por mi vientre
que acaba en un salto
al vacío más lleno
de ti.
martes, 6 de mayo de 2014
La Odisea
lo llamaba yo.
La ausencia hecha línea,
que no verso.
Poeta quieto,
le decía yo.
El movimiento en una mirada,
el recuerdo.
Poeta sin voz,
pensaba yo.
Y sólo era Ulises
olvidando a Penélope
surcando a una sirena.
Y mientras entre telares
se teje el complejo de la espera
en constante rojo
el hilo que fue su sangre
pasa y tensa sus cadenas.
Pero Ítaca ya estaba hundida
y el mar destejió los restos
haciendo de su espuma,
una alfombra.
domingo, 6 de abril de 2014
Domestícame
Átame de pies y manos.
Átame a la cama con unas bragas en cada muñeca.
Transforma a mi tigre en gato
y córtale las uñas para que no te arañe la espalda.
Imponme normas y leyes
y castígame si no las cumplo
sin dejar que me corra.
Ponme un yugo de sábanas al cuello
No dejes que te toque. Esa sería la mayor de las torturas.
Mánchame y márcame. Un animal solo tiene un amo.
Si huelo a ti, seré tuya.
Pero cuidado con dejar las ventanas abiertas.
Podría escaparme y que el viento se llevara tu rastro.
Dame de beber desde tus labios
y de comer desde tus manos.
Domestícame.
Haz conmigo lo que quieras.
Pero nunca
nunca
me cortes las alas.
miércoles, 2 de abril de 2014
Diario de una pseudo-ninfómana
A los 15, mi padre me pilló por primera vez con un chico en el sofá de casa. Evidentemente, no tenía que haber vuelto del trabajo tan temprano. Disfrutaba de mi vida de Lolita secreta con unas medias de rejilla bajo unos pantalones vaqueros. La niña rara que dibujaba a todas horas se convertía en animal a media tarde.
Disfrutaba de la cama, adquiriendo todas las experiencias que pudiera entre cabeceros. Pero hasta los 18 no tuve el primer orgasmo que no fuera por mi propia mano. Descubrí un mundo nuevo y siempre quise más. Acumulaba nombres a mi espalda, colores de ojos en las fotografías y besos en la piel. Tuve un chico en cada provincia andaluza.
Luego conocí Madrid y sus bajos fondos. Aprendí a correrme con masturbarme menos de 2 minutos, una y otra vez. Aprendí a ser mujer y a seducir chicos en un minuto de ascensor. Y que era más útil una mirada que un escote, aunque muchos sigan sin creerlo. Aprendí que todos los muebles eran cómodos si sabías de posturas. Ya no me cabían los hombres en las manos.
A los 20 ya me había metido de todo, incluso tu puño. Y seguía queriendo más. A veces pensaba que no era suficiente. Frecuentaba bares y soñaba con camareros hasta que se me acababa la cerveza o la paciencia.
Y fíjate que ahora, aún llevando a cuestas tantos roces, aún me es difícil, hacer el amor.
lunes, 31 de marzo de 2014
Y yo también soy mujer
Yo quiero un hombre que me haga dueña de sus silencios.
Cualquier mujer quiere un artista que la haga Venus de piedra inmortal.
Yo quiero un hombre que me pinte con sus manos el camino del placer.
Cualquier mujer quiere un músico que le cante canciones al oído.
Yo quiero un hombre que me toque con la misma pasión que Coltrane.
jueves, 27 de marzo de 2014
Relato ganador del 5º especial de relato erótico del bar Diablos Azules
Aquella noche estaba tan sola... Se me había acabado el tabaco y ya sabes que ese es mi segundo vicio favorito. Me apoyé en la barra, a la espera de aquella cerveza de cortesía que suelen darte cuando llevas escote y cara de "me cabe todo el botellín". Sin embargo, él me miró y me dijo "voy a cerrar". Me moví inquieta en mi taburete y le respondí "yo acabo de abrir". Su cara de sorpresa me indicó que no estaba acostumbrado a ligar demasiado. Esos son los que más me gustan. Me incliné sobre la madera, con mis pechos reposando intranquilos, a la espera de sus labios. Entonces me apartó y me susurró "yo no suelo hacer estas cosas". Aquello me calentó aun más, así que le metí la lengua bien dentro de la oreja, ardiendo y deseosa de que él entrara en mí.
Derretido en escalofríos, me quitó aquella escueta blusa para dejarme al descubierto. Las medias se me bajaban solas, y aquel camarero resultó ser un descubrimiento. Cada caricia me quemaba la piel, me ardía en el pecho y me mojaba las bragas. Paró de repente. No podía soportar aquello, necesitaba que siguiera y cada vez estaba más caliente. Me preguntó por mi nombre. "Ponerle nombre a las cosas es dominarlas" le dije. Me quité el resto de la ropa que llevaba excepto los tacones. Entonces él me sentó en la barra, se agachó y comenzó a lamerme. Nunca había sentido algo así. Era tormenta sin calma, era apocalipsis y paraíso. Joder, era sexo. Le miré suplicante. "Por favor", rogué.
Y se hundió en mi. Mi vientre notó el empujón, y todo se volvió oscuro. Embestía, mientras le clavaba los tacones en la espalda y él clavaba en mí sus ganas. Arañaba sus hombros con cada gemido. Cada vez más fuerte. Cada vez más alto. Estaba llegando, y lo notaba, pero no era capaz de correrme. Era una tortura, un placer que no acababa de completarse, algo que nunca había cabido en mí. Fue entonces, cuando me bajó de aquella barra y me dio la vuelta para que mis pechos arasen la pared. Sus dedos manejaban mi clítoris a su antojo, mientras él me empujaba una y otra y otra vez.
Y entonces la luz. Dos orgasmos simultáneos que me empaparon las piernas y me hicieron temblar. Acabamos casi a la vez. Dejé en aquel bar las bragas, pues era imposible volver a usarlas. Me despedí y salí de allí. "Joder lo que daría por un cigarro ahora mismo" pensé.
lunes, 24 de marzo de 2014
(Des)críbeme
que todo lo que escribes tenga un silencio
que grite mi nombre.
Que esa sonrisa que nombras sea mi sonrisa.
Que sea en mi en quien pienses
antes durante y después
de masturbarte.
Que te acuerdes de que nunca nadie te había tocado así antes.
Te quiero
en mi, hundido y rozado
y que todas las noches sean la noche
y todos los días me despierte tu lengua funambulista
en la cornisa de mis bragas.
Que se derritan los espejos
cuando nos miremos en ellos nuestro reflejo
y que se empañen del sudor
de nuestro espíritu salvaje.
Mírame, como si no existiera ninguna otra mujer
ni en el mundo ni en tu cama,
aunque sea mentira.
Pero hazme saberme única por un par de horas.
Abrázame, cierra los ojos y déjate llevar y correr
jadea mi nombre con el último aliento
antes de irte
sin salir de mis sábanas.
Tócame, muérdeme, lámeme
que ya no quiero ser si no es en tu boca,
mis piernas echan de menos tu cabeza.
Pisa todos mis charcos, salpícate,
mójate de mi y hazme llover de nuevo
en una tormenta de gemidos
y orgasmos de fogueo entre relámpagos.
Ámame o no me ames, pero quiéreme tuya
y piénsame animal y guarra,
piénsame a oscuras,
que la luz ya la da tu mirada.
viernes, 7 de marzo de 2014
Cuando las ojeras son bonitas
Las ojeras eran bonitas.
Eran bonitas cuando tú eras causante
del cansancio de mis ojos.
Cuando su máxima era dormir
(o no dormir) contigo
y no se cansaban de (ad)mirarte.
Cuando se ruborizaban al verte
y entonces las partes bajas
de mis párpados se tornaban en morada.
Las ojeras eran bonitas cuando tú
hablabas sobre ellas.
Cuando no llevaban la carga de estar trabajando
y sólo tenían la obligación de estar contigo.
Las ojeras son bonitas si te cuelas en mi sueño
y me deseas buenas noches
aunque ni siquiera esté durmiendo.
Mis ojeras son bonitas si tus aviones aterrizan en ellas
para volver a enseñarles lo que es volar.
Y es que mis ojeras sólo son bonitas
si estás tú cerca
para crecerlas.
miércoles, 5 de marzo de 2014
martes, 25 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
Ordinales
del quinto de siglo
sigo levantándome la falda
después del sexto tercio
con el primero que me ofrezca
sus segundos
en mi cuarto.
Llevándome al séptimo cielo
si me lee la poesía
de cada octavo
de los pliegos de mi piel.
Tachando calendarios
con un sueño inédito reencarnándose
en mis pestañas.
A punto de derramarse por las mejillas
y correrse en mi escote
de la misma forma en que desearía
que lo hicieras tú.
Hoy me he levantado con un sol tránsfugo
que huía de mi interior
para hacer presentes mis paredes
y dejar constancia de tu ausencia.
Me he bebido el té por la mañana,
adulterado con miel y limón
y me ha calentado la garganta
de la misma forma en que desearía
que lo hubieses hecho tú.
Esta noche voy a acostarme con un sentimiento
porque no puedo
hacerlo contigo.
Y voy a quedarme dormida llena de palabras,
de la misma forma en que me gustaría
que me llenaras tú.
martes, 28 de enero de 2014
Llámame
pequeño rockn'roll
hazme bailar todos los días,
cántame nanas al oído
que le rompan la voz al mismo Quique
no hagas planesAcuéstate conmigo todas las noches
aunque sea a 600 kilómetros,
que el amor recorra
cada madrugada las distancias
para besarnos la frente
se tú mismo y un poco mio,
Seamos.
lunes, 27 de enero de 2014
La historia de nuestro viaje
Sin pensarlo dos veces cogí un sombrero, un pantalón y una mochila y corrí escaleras abajo. Me monté rápido en la furgoneta, mi padre estaba a punto de llegar. Justo en el momento en que cerraba la puerta apareció, y salimos a toda mecha.
Había un mapa en la guantera. Un mapa del mundo. Mientras tú conducías desplegué el mapa sobre el salpicadero y lancé una moneda. ¡Cuenca! Pero Cuenca no nos gustó. Así que alargaste la punta del dedo hasta tocar el sur de la bota. ¡Italia!
Por el camino, recogimos a un autoestopista belga llamado Hans, cuyo chocolate disfrutamos. Hans era rubio y con rastas, y tenía una mandolina con la que todas las noches nos parábamos al borde de la carretera, a cantar los tres. Justo antes de llegar, Hans nos abandonó. Decía que él era un espíritu libre.
Llegados al sur de Italia, encontramos una pequeña isla, llena de calas desde las que se veían las puestas de sol más bonitas de toda Europa. Dormíamos en la furgoneta, y durante el día nos ganábamos la vida cantando en el paseo marítimo. Por la noche, nos bañábamos desnudos y bailábamos a la luz de la luna. Y después nos acostábamos durante horas en la arena y hablábamos sobre las estrellas.
Una de esas noches, cogimos nuestros teléfonos móviles y sin pensarlo, los arrojamos al mar. En ese momento, supimos que no íbamos a volver a casa.
Ahora, la gente dice que estamos recorriendo la India en furgoneta, aunque en realidad nadie lo sabe.
Explorando las carreteras más recónditas, durmiendo bajo los árboles más alejados del camino y haciendo las hogueras más calientes que se pueden hacer, sabemos que envejeceremos juntos. Y en todas partes, con una casa rodante y nuestro hogar que es allí donde esté el recuerdo, hasta el fin de los días.
Cuando en algún lugar de la Patagonia, mientras vemos las olas tumbados en una hamaca y cogidos de la mano, abandonemos el mundo terrenal como si fuéramos uno,
para hacer el último de los viajes.
Hagamos que los sueños se hagan realidad.
lunes, 20 de enero de 2014
Fechas
las ganas de verte.
Con la prisa de a quien se le fragua el cemento en los pies
y se le llenan de piedras los bolsillos.
Aullaba mi impaciencia en tus sueños,
lanzando al aire los besos que todavía no puedo darte.
Mudé mis humos del pulmón al corazón
y se llenó de cigarros a media noche,
de sonrisas a media asta
y cafés de medio día.
Se llenaron mis noches de playas desiertas,
de lunas completas,
de miradas de reojo,
de sofás, de cervezas, de duchas furtivas,
De hacernos el amor con las canciones,
rasgándonos hasta el corazón con cada cuerda
y pinchándonos los labios con las púas
y la certeza de sabernos enteros.
sábado, 18 de enero de 2014
Desaparecer
de celulosa mojada indigesta
y todavía sigo
sin poder describirte mis caladas.
En cualquiera de mis muros
permanecen aún las pintadas
que no dejan ver sus ladrillos.
Estoy llena de sentencias a vida o muerte,
condenadas por un cigarrillo que dejo caer
entre la ceniza de todo lo que podría ser.
Se repliegan
mis impulsos y se acallan
los amagos con el miedo
a salir corriendo.
Ahora toca desobedecer
todas las órdenes impuestas
y salir del marco de este garabato
vendido al mejor postor
como obra de arte
facto
que estalla en los márgenes
de todos mis cuadernos.
Dejar en blanco los folios,
romper todos los esquemas de borrón y cuenta nueva
que nos atan con tinta perpetua
a esta cárcel de paredes transparentes.
Consumir la vida
con sobredosis de locura no prescrita
sin recetas dictatoriales de promedio.
Desaparecer
dejando una nota con el humo
del último cenicero sobre la mesa
antes de que el polvo se confunda con las colillas.
Quemar los prospectos y las instrucciones
pues el único manual útil
es unir con los dedos las constelaciones
que forman tus lunares
entre mis besos.
viernes, 17 de enero de 2014
Regreso al futuro
A besarnos y manosearnos como si nadie
nos pudiera ver.
Como si nada nos pudiera pasar.
Fue un regreso a lo furtivo,
a las caricias que suben por las piernas
y bajan por la espalda
detrás de una farola.
Fue un aquí y ahora
una apuesta a doble o nada,
una locura de esas que hacía antes
de conocerte.
Fue el placer por el placer,
sin más aditivos que los mordiscos
en el cuello.
Fue correr el riesgo,
correr el rímel
y correr el semen.
Fueron los arañazos,
los bocados,
y las ganas de levantarme del suelo
aunque fuera para estar
contra un muro.
lunes, 13 de enero de 2014
Amor viajero
delante de mis ojos fronterizos.
Corté las alas de mi cuerpo
por no tener que decirle al aire
que me prometieron otros cielos.
Pero me hice nube
y tu brisa acogió mi vuelo
en aquel país que era tu cama
aun estando a tantos kilómetros.
Recorrimos nuestros países,
quemamos los inviernos.
destruimos los precipicios
dejando al amor ser viajero.
Fuimos libres y el sol huyó
y la luna nos guardó el secreto.
Nuestro hogar fue aquel lugar
donde estuviera nuestro recuerdo,
pasaporte a cualquier parte
mientras no tuviese techo.
Para poder soñarnos,
aún estando lejos,
sin ser ajenos.
Invertimos nuestros caminos,
incendiamos el fuego
derruimos los edificios
dejando al amor ser viajero.
Mis ojos han abierto las fronteras
para dejar paso a lo que era nuestro
dejando al amor ser viajero.