La distancia de todo un año
no vale nada
en comparación a sentirte
dos minutos.
Por cada kilómetro paso 60
segundos
pensándote
y las curvas del camino
se fusionan con mi cuerpo
queriendo ser recorridas
que no con millas, sino
con besos.
En la cuneta
descansa el drogadicto
después de meterse la raya
que divide lo real de mis sueños.
Ando descalza por este asfalto
tan incandescente como esta lengua,
tan negro como esta noche
que sólo amanece con tus lunares.
Las piernas a las diez y veinte
y un bocado a las doce.
60 segundos, he dicho.
Casi 11 horas
en las que cada día
estás
aquí
conmigo.
miércoles, 21 de enero de 2015
miércoles, 14 de enero de 2015
Invierno
El alma en vilo
de quererte
y el cuerpo enterrado
entre tus tierras.
Eres el alimento
que hace crecer en mi
tus raíces.
Tengo una sábana blanca,
unos papeles blancos,
una habitación blanca,
que todas las noches
se tiñen de mar.
Tengo una balsa
que me salva de un naufragio
en este limbo níveo
para llevarme directa
al cielo de tu boca.
Hoy sólo quiero
morir tranquila
en tus brazos
en un ataque
directo
al
corazón
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