jueves, 26 de junio de 2014

La dominante de mi cuarto es cálida,
se viene cuando vienes tu
y entra el frío cuando tu sales.

Y yo me quedo sola, y azul
pero de un azul oscuro
casi negro
como las noches en las que no salen tus lunares
a darme un paseo por tu vía
láctea.

Ya no hay reflejo en la ventana
ni el agua tiene color
y el cielo
ay, el cielo es blanco
y no me deja recordarte
ni me acarician las nubes
de tu pelo
ni me sabe la vida a chocolate
con cada peca de tu cuello
porque aún no estás.

Y yo soy una impaciente
y miro al reloj
tic tac
y por mucho que le meta prisa no se corre
y las horas siguen quedándose conmigo
en lugar de irse a recogerte de nuevo a la estación;
intempestivos dulces
tus labios
y luego nuestros sabores cada vez más dentro.

Pero la rabia,
la rabia que me da estar helándome
en esta habitación
se apagan cada noche
el wi-fi
con las chimeneas.

domingo, 22 de junio de 2014

O ser isla

Amar como se quiere al océano,
libre y bravo.

Oleaje de espuma blanca,
manejado por tu espalda lunar.
Orillas y rocas donde rompernos,
salados
   hambrientos
       erosionados
por el viento y el sol.
Quemarte con él,
follar y sol
amar y sol
tus ojos y el sol.

Parir peces de plata
por los párpados
si te vas.

Ser infinitos,
          indescifrables,
               esféricos unidos por la línea de mis caderas,
tu horizonte.

Techados

Dicen las grietas de mi casa
que hay un techo de menos
en cada esquina de mi cama.

Que en el muro la ventana
ya no nos ve amanecernos
ahora que ya no me abrazas.

Se quedan limpias las sábanas
y de la piel ni los restos
de arañarnos hasta el alma.

Demasiada luz de mañana
en un cuerpo de invierno
sin el calor de tu espalda.

El vaho ya no nos empaña
ni se sonroja el espejo

cada vez que recuerdo
que faltan varias semanas.