martes, 28 de enero de 2014

Llámame

Llámame
pequeño rockn'roll
hazme bailar todos los días,
cántame nanas al oído
que le rompan la voz al mismo Quique
no hagas planes
Acuéstate conmigo todas las noches
aunque sea a 600 kilómetros,
que el amor recorra
cada madrugada las distancias
para besarnos la frente
se tú mismo y un poco mio,
Seamos.

lunes, 27 de enero de 2014

La historia de nuestro viaje

Fue una calurosa tarde de agosto. Escribía tumbada en la cama cosas sin sentido cuando escuché un claxon. Pero sentí algo que me obligó a mirar por la ventana. Y ahí estabas tú. Con un sombrero de paja y una furgoneta roja.
Sin pensarlo dos veces cogí un sombrero, un pantalón y una mochila y corrí escaleras abajo. Me monté rápido en la furgoneta, mi padre estaba a punto de llegar. Justo en el momento en que cerraba la puerta apareció, y salimos a toda mecha.
Había un mapa en la guantera. Un mapa del mundo. Mientras tú conducías desplegué el mapa sobre el salpicadero y lancé una moneda. ¡Cuenca! Pero Cuenca no nos gustó. Así que alargaste la punta del dedo hasta tocar el sur de la bota. ¡Italia!

Por el camino, recogimos a un autoestopista belga llamado Hans, cuyo chocolate disfrutamos. Hans era rubio y con rastas, y tenía una mandolina con la que todas las noches nos parábamos al borde de la carretera, a cantar los tres. Justo antes de llegar, Hans nos abandonó. Decía que él era un espíritu libre.

Llegados al sur de Italia, encontramos una pequeña isla, llena de calas desde las que se veían las puestas de sol más bonitas de toda Europa. Dormíamos en la furgoneta, y durante el día nos ganábamos la vida cantando en el paseo marítimo. Por la noche, nos bañábamos desnudos y bailábamos a la luz de la luna. Y después nos acostábamos durante horas en la arena y hablábamos sobre las estrellas.

Una de esas noches, cogimos nuestros teléfonos móviles y sin pensarlo, los arrojamos al mar. En ese momento, supimos que no íbamos a volver a casa.

Ahora, la gente dice que estamos recorriendo la India en furgoneta, aunque en realidad nadie lo sabe.

Explorando las carreteras más recónditas, durmiendo bajo los árboles más alejados del camino y haciendo las hogueras más calientes que se pueden hacer, sabemos que envejeceremos juntos. Y en todas partes, con una casa rodante y nuestro hogar que es allí donde esté el recuerdo, hasta el fin de los días.

Cuando en algún lugar de la Patagonia, mientras vemos las olas tumbados en una hamaca y cogidos de la mano, abandonemos el mundo terrenal como si fuéramos uno,
                                                                                           para hacer el último de los viajes.



Hagamos que los sueños se hagan realidad.

lunes, 20 de enero de 2014

Fechas

Detrás del reloj estaban las balas, con las horas disparándome
las ganas de verte.
Con la prisa de a quien se le fragua el cemento en los pies
y se le llenan de piedras los bolsillos.

Aullaba mi impaciencia en tus sueños,
lanzando al aire los besos que todavía no puedo darte.
Mudé mis humos del pulmón al corazón
y se llenó de cigarros a media noche,
de sonrisas a media asta
y cafés de medio día.

Se llenaron mis noches de playas desiertas,
de lunas completas,
de miradas de reojo,
de sofás, de cervezas, de duchas furtivas,

De hacernos el amor con las canciones,
rasgándonos hasta el corazón con cada cuerda
y pinchándonos los labios con las púas
y la certeza de sabernos enteros.






sábado, 18 de enero de 2014

Desaparecer

Tengo un cuarto lleno de papeles inservibles
de celulosa mojada indigesta
y todavía sigo
sin poder describirte mis caladas.

En cualquiera de mis muros
permanecen aún las pintadas
que no dejan ver sus ladrillos.

Estoy llena de sentencias a vida o muerte,
condenadas por un cigarrillo que dejo caer
entre la ceniza de todo lo que podría ser.

Se repliegan
mis impulsos y se acallan
los amagos con el miedo
a salir corriendo.

Ahora toca desobedecer
todas las órdenes impuestas
y salir del marco de este garabato
vendido al mejor postor
como obra de arte
facto
que estalla en los márgenes
de todos mis cuadernos.

Dejar en blanco los folios,
romper todos los esquemas de borrón y cuenta nueva
que nos atan con tinta perpetua
a esta cárcel de paredes transparentes.

Consumir la vida
con sobredosis de locura no prescrita
sin recetas dictatoriales de promedio.

Desaparecer
dejando una nota con el humo
del último cenicero sobre la mesa
antes de que el polvo se confunda con las colillas.

Quemar los prospectos y las instrucciones
pues el único manual útil
es unir con los dedos las constelaciones
que forman tus lunares
entre mis besos.


viernes, 17 de enero de 2014

Regreso al futuro

Fue como volver a los 15 otra vez.
A besarnos y manosearnos como si nadie
nos pudiera ver.
Como si nada nos pudiera pasar.

Fue un regreso a lo furtivo,
a las caricias que suben por las piernas
y bajan por la espalda
detrás de una farola.

Fue un aquí y ahora
una apuesta a doble o nada,
una locura de esas que hacía antes
de conocerte.

Fue el placer por el placer,
sin más aditivos que los mordiscos
en el cuello.

Fue correr el riesgo,
correr el rímel
y correr el semen.

Fueron los arañazos,
los bocados,
y las ganas de levantarme del suelo
aunque fuera para estar
contra un muro.

lunes, 13 de enero de 2014

Amor viajero

Has estado todo este tiempo
delante de mis ojos fronterizos.
Corté las alas de mi cuerpo
por no tener que decirle al aire
que me prometieron otros cielos.
Pero me hice nube
y tu brisa acogió mi vuelo
en aquel país que era tu cama
aun estando a tantos kilómetros.

Recorrimos nuestros países,
quemamos los inviernos.
destruimos los precipicios
dejando al amor ser viajero.

Fuimos libres y el sol huyó
y la luna nos guardó el secreto.
Nuestro hogar fue aquel lugar
donde estuviera nuestro recuerdo,
pasaporte a cualquier parte
mientras no tuviese techo.
Para poder soñarnos,
aún estando lejos,
sin ser ajenos.

Invertimos nuestros caminos,
incendiamos el fuego
derruimos los edificios
dejando al amor ser viajero.

Mis ojos han abierto las fronteras
para dejar paso a lo que era nuestro
dejando al amor ser viajero.