Contaría todos los lunares de tu espalda
una y otra y otra vez
Hasta que me supiera las coordenadas
de cada uno de tus puntos.
Podría hacer constelaciones
uniéndolos
y ponerles nombre
para que recuerdes
que mi dedo estuvo allí.
Señalando cada peca.
Me sentiría astronauta
sin miedo a la gravedad.
Viajar a la velocidad de la luz,
para que no nos alcance
y podamos bebernos a oscuras.
Y que me digas
que soy tu luna.