Nunca fui una persona de vaso medio vacío.
De hecho, siempre que el vaso tenía algo, acabé por bebérmelo.
Ahora que no estás,
podré dedicarle tiempo a cosas que
eran más importantes que tú,
pero menos que nosotros.
Y si me ves, no me preguntes:
que no estoy ni enfadada, ni decepcionada, ni triste
Sólo no estoy
Y si me ves, no me preguntes
ni me pidas que lleve puesta
la sonrisa que te gustaba
¡Como si fuera un vestido
que pudiera usar a mi antojo!
La verdad es que se manchó de amor
y las manchas de amor
(y ahora de vino)
son las más difíciles de lavar,
y por eso, no la llevo puesta.
¿Sabes? por más que froto y froto, no puedo borrar esa marca
ni siquiera masturbándome, claro.
Aún es pronto, pero sigue tu vida
Quédate tranquilo que yo estaré bien:
Mi abuela me enseñó a cuidarme sin tí.