sábado, 27 de abril de 2013

Quédate tranquilo, mi abuela me enseñó a cuidarme sin ti.

Nunca fui una persona de vaso medio vacío.

De hecho, siempre que el vaso tenía algo, acabé por bebérmelo.

Ahora que no estás,

podré dedicarle tiempo a cosas que
eran más importantes que tú,
pero menos que nosotros.


Y si me ves, no me preguntes:
que no estoy ni enfadada, ni decepcionada, ni triste
Sólo no estoy

Y si me ves, no me preguntes
ni me pidas que lleve puesta
la sonrisa que te gustaba

¡Como si fuera un vestido
que pudiera usar a mi antojo!

La verdad es que se manchó de amor
y las manchas de amor
(y ahora de vino)
son las más difíciles de lavar,

y por eso, no la llevo puesta.

¿Sabes? por más que froto y froto, no puedo borrar esa marca
ni siquiera masturbándome, claro.

Aún es pronto, pero sigue tu vida
Quédate tranquilo que yo estaré bien:

Mi abuela me enseñó a cuidarme sin tí.