domingo, 22 de junio de 2014

Techados

Dicen las grietas de mi casa
que hay un techo de menos
en cada esquina de mi cama.

Que en el muro la ventana
ya no nos ve amanecernos
ahora que ya no me abrazas.

Se quedan limpias las sábanas
y de la piel ni los restos
de arañarnos hasta el alma.

Demasiada luz de mañana
en un cuerpo de invierno
sin el calor de tu espalda.

El vaho ya no nos empaña
ni se sonroja el espejo

cada vez que recuerdo
que faltan varias semanas.