La dominante de mi cuarto es cálida,
se viene cuando vienes tu
y entra el frío cuando tu sales.
Y yo me quedo sola, y azul
pero de un azul oscuro
casi negro
como las noches en las que no salen tus lunares
a darme un paseo por tu vía
láctea.
Ya no hay reflejo en la ventana
ni el agua tiene color
y el cielo
ay, el cielo es blanco
y no me deja recordarte
ni me acarician las nubes
de tu pelo
ni me sabe la vida a chocolate
con cada peca de tu cuello
porque aún no estás.
Y yo soy una impaciente
y miro al reloj
tic tac
y por mucho que le meta prisa no se corre
y las horas siguen quedándose conmigo
en lugar de irse a recogerte de nuevo a la estación;
intempestivos dulces
tus labios
y luego nuestros sabores cada vez más dentro.
Pero la rabia,
la rabia que me da estar helándome
en esta habitación
se apagan cada noche
el wi-fi
con las chimeneas.