Una brecha de sábanas se abre
en el abismo de mi cama.
Me sabe terremoto
y a ti, edificio,
y nos caimos temblando.
Yo tierra y tú hormigón
derruyendo a nuestro paso
colchones.
Y que importaba el resto
si arrastra la inercia
de sentirte vivo
aunque te destruya.
Aunque no volvieras a ser construcción
ni yo seismo.