Madrid sin ti ya no es del todo mi casa
y en sus calles se lamenta Quique
porque no suena tu guitarra.
Empujo cada cigarro contra el cenicero
uno tras otro
porque no hay pausa para besarte,
y pienso
"¿hasta qué punto aguantarán los espejos?"
Si mi casa eres tú
y no estoy dentro,
tu no estás
e intento decirte
"entre las piernas, el mejor hogar".
Y apago luces como quien apaga su alma
esperando que pase una noche más
en la que no basta el brillo de una pantalla.