Un mes que cesa,
que rompe en nuestra orilla
a la espera
de que llegue el viento
y traiga un otoño que esta vez,
no me da miedo.
Hojas y hojas que vuelan
y en las que escribiremos nosotros
y mares y mares de risa.
Y kilómetros de direcciones
y en cada dirección una aventura
para encontrarme de nuevo
perdida en tus brazos.