Me queda grande esta cama
tristes las flores
y larga tu ausencia,
me queda pequeño este hueco
salada la noche
y profunda tu grieta
cuando la lavadora me roba tu calcetín
y tu olor,
cuando el pan se acaba más despacio
y no queda leche para el desayuno.
Café, solo.
Me sobra la mitad de la casa
el doble de tiempo y todo
este silencio.
Firman mis colillas en el cenicero:
aquí
te
espero