Que sabio era Sabina.
Tardé en aprender a olvidarte 19 días
Y 500 noches.
Los días sin ti ya no escuecen,
pero aún curaría mis yagas
con alcohol otras 481 noches más
y que así tu ausencia se viera
empañada por el fantasma de JB.
Aunque siempre preferí la sal
al alcohol.