sábado, 25 de mayo de 2013

No sé como estuve tan ciega, supongo que sería el amor.

No sé donde quedó el rumor
que nos vio nacer.

Me senté a esperar la esperanza
en aquel sillón de terciopelo negro,
mientras la ventana me decía
que para encontrar algo
hay que salir a buscarlo.

Claro que no contaba con estas heridas en los pies.

Quise hacer entender al corazón
que el tráfico de órganos tiene un precio muy alto

Él me dijo: "sigo latiendo, pero no vivo"

y yo le hice el boca a boca
con el trozo de amor que me quedaba.

Y detrás de la puerta se escondía la ilusión,
esperando que nos diéramos cuenta de que seguía ahí
para irse corriendo dando un portazo.

Así que teníamos dos opciones
(digo teníamos porque somos mi corazón y yo):

O seguir corriendo.
O sentarnos a esperar a que volviera.

Mi corazón dio un vuelco
y yo corrí hacia fuera.

Y cuando el corazón me diga que está cansado
lo que hay que darle es una cama.

Entonces es cuando entramos en el juego
de creer que volvemos a nacer
haciendo el rumor de nuevo.