jueves, 26 de diciembre de 2013

Guerras de colchón

Las cicatrices que habitan mi piel,
son de las guerras en las que participamos.
Son de batallas perdidas y batallas ganadas
en la trinchera de mis vanos.
De sueños y paredes que nos vieron
cabalgar
a lomos del amor
en la cama.

Nos vieron luchar sin bando
lanzando granadas desde el pecho
hasta que murió el placer
entre tus manos.
Conflictos bélicos sin tregua, cansancios de alto el fuego
y carreras de flujo en nuestros campos.
Envidiaron nuestra paz al rendir las banderas,
y desearon alzar sus mástiles
mientras araba con uñas y dientes
las tierras de tu espalda.
Las ventanas abiertas nos dieron fuego a indiscreción,
caímos abatidos sobre las colinas del colchón,
hiciste blanco en mis fronteras y te dije
"alláname los montes".
Se amotinaron mis ganas en tus barricadas
y la anarquía tomó el mando
de mi ánima apátrida.
Rebelión de cabellos en tu frente,
incursiones ilícitas en los fosos
guerrillas clandestinas de revolución en mis terrenos,
fusil en mano, adentrándose en las cordilleras
de gloria y pedestales.
Conquistamos cielo y suelo,
y nos lamimos las ofensas si los proyectiles acertaban
sin previo aviso.
Derribamos todo atisbo de inseguridad percutida
por las armas de la timidez
haciendo el amor
y no la guerra.