Rubia envuelta en cristal hermoso
que te adentras en mi mundo y reinas
glacial. Que me sumerges, gélida
en los deseos de tus más bajos fondos.
Ámbar de luces que destellas sabor
por cada dorada gota en tu cuerpo.
Me gustas aún más cuando llevas puesto
tu áureo vestido embotellado.
Eres en tu seno recreo etílico,
lluvia tostada y ola de calor.
Recipiente donde llora el olvido.
Eres cuna y eres lecho del amor
cuando la soledad te llama a gritos
y tú llegas a ahogarla con alcohol.