lunes, 24 de marzo de 2014

(Des)críbeme

Veo tu boli sobre el papel y deseo
que todo lo que escribes tenga un silencio
que grite mi nombre.
Que esa sonrisa que nombras sea mi sonrisa.
Que sea en mi en quien pienses
antes durante y después
de masturbarte.
Que te acuerdes de que nunca nadie te había tocado así antes.

Te quiero
en mi, hundido y rozado
y que todas las noches sean la noche
y todos los días me despierte tu lengua funambulista
en la cornisa de mis bragas.

Que se derritan los espejos
cuando nos miremos en ellos nuestro reflejo
y que se empañen del sudor
de nuestro espíritu salvaje.

Mírame, como si no existiera ninguna otra mujer
ni en el mundo ni en tu cama,
aunque sea mentira.
Pero hazme saberme única por un par de horas.

Abrázame, cierra los ojos y déjate llevar y correr
jadea mi nombre con el último aliento
antes de irte
sin salir de mis sábanas.

Tócame, muérdeme, lámeme
que ya no quiero ser si no es en tu boca,
mis piernas echan de menos tu cabeza.

Pisa todos mis charcos, salpícate,
mójate de mi y hazme llover de nuevo
en una tormenta de gemidos
y orgasmos de fogueo entre relámpagos.

Ámame o no me ames, pero quiéreme tuya
y piénsame animal y guarra,
piénsame a oscuras,
que la luz ya la da tu mirada.