Tengo
una mancha en mi cama
que todas las noches me recuerda
la magia que un día salió
de nuestro polvo.
Tengo
un cuerpo repleto
de curvas que se acarician solas
de lunares que viajaron al cielo
de cicatrices que antes fueron llagas
y antes cadenas.
Tengo
un océano de placeres
que no vertí en otras pieles.
Tengo
una línea difusa y (re)corrida
por mi vientre
que acaba en un salto
al vacío más lleno
de ti.