martes, 27 de mayo de 2014

Yo, que visto de seda
cuando no llevo ropa,
que rehuso a usar perfume
para seguir oliendo a mujer.

Yo, que siempre huelo
a sexo y a humo,
que por mucho que digan los anuncios
una femme fatale no huele a flores.

Yo, que provoco un maremoto
cada vez que mis piernas tiemblan,
ahora que mis bragas y mis tobillos
han hecho lazos.

Yo, que ahogo mis gemidos
con las ondas de mi pelo,
y ahondo mi pecho más veces
de las que quisiera decir.

Yo, que conozco mi cuerpo
y que sigo adentrándome en cada rincón
por si quedan secretos por destapar.