I
A tí, que fuiste primero,
que aguantaste años,
y te voy perdiendo poco a poco
por ser gilipollas.
II
A tí, que me enseñaste lo que era el amor
y cómo se puede convertir en odio.
Y sin embargo,
te quiero.
III
A tí, por tu sonrisa,
y porque te lo has ganado:
te doy las gracias.
IV
Y por último,
a tí, que fuiste dulce cuando más lo necesité,
que llegaste como una lluvia al desierto,
una lluvia que no volverá en mucho tiempo,
porque en el desierto nunca llueve.