jueves, 18 de julio de 2013

Porque no nos quedan balas

La noche no existe.
Es tan sólo un sentimiento
que se derrama por mi cama.

Ahora que se ha ido,
hagamos que no vuelva a salir,
el sol.

Pero tengo frío y tu cuerpo
es lo que mejor me cubre.
Tal vez podamos tocarnos
sin hablarnos,
para no hacernos daño.

Me pesa menos un beso
que una mirada y es por eso
Que nunca me verás más
Enamorada.

Podemos emborraecharnos
de menos con algunas cervezas
de más.
Podemos encender las cenizas
e incendiar la chispa.

Podemos quemarlo todo
Hasta que no quede nada.

Podemos ir a donde aún no
nos conozcamos.
Pero que haga sol.
Que llueve tanto aquí
dentro
Casi como fuera.

Callamos.
Porque no nos quedan balas.
Y en vez de balas
Nos tragamos las palabras.