Ahora que Madrid ya no me quiere como antes
desnuda, en su suelo,
y ando desorientada, sin norte ni sur
Con el miedo al abandono de sus calles
llena de miradas hacia abajo
y sueños de lado.
Llena de rabia porque
"la vida sigue"
y mi muerte también
y lleva tu nombre y tus ojos
pero no tu ropa
porque siempre que te pienso
te pienso desprovisto.
Encerrada en esa jaula de libertades
más allá del puedo y no quiero.
Preguntándome todas las bifurcaciones de caminos
y ese futuro incierto que me habría esperado
al final de la carretera
de la opción que no elegí.
Entre humos, alcoholes y fluidos corporales
que comienzan en mis ojos y acaban
bajo mi vientre
allí donde de verdad te tuve
donde de verdad nacimos
y donde de verdad morí.