sábado, 16 de noviembre de 2013

Alegoría del Otoño

El otoño tiene las ojeras más profundas que el mayor de los precipicios.
Echa de menos a su verano.
Porque sin él se convierte en invierno
y la primavera no llega.

Al otoño se le caen las hojas
si el sol no las calienta.
Ya casi no le queda sangre
y sus árboles se están muriendo.

El otoño quiere volver a ser verde
y desquitarse de tantos marrones.
Quiere volver a las flores que le adornaban
los pesares
pero se le caen los pétalos,
cuando antes, se le caían las bragas.
Piensa triste sus galerías
y la lluvia ya no lo moja.

El otoño tiene el pelo castaño, los ojos oscuros y la ropa grande.
Y le gustaba fundirse con el verano,
a deshojarse frente a sus ojos claros
y destellos dorados.
Mira cada día el calendario que colgó del revés
para ver si ha funcionado y darle marcha atrás
a sus caídas.
Y que no se lo lleve el viento.

El otoño no sabía que era otoño
                                                              hasta que se fue el verano.