lunes, 18 de noviembre de 2013

Hambres y hombres

Podría comerte y no me haría falta la boca. Con los ojos ya me sobra.
Te desnudo en secreto, anhelando que tus sueños más oscuros se hagan realidad en mi cama.
Deja de mirarme así porque me salen mis fierezas y me dan ganas de cazarte.

Explórame.

Explótame.

Sé uno más de los que me han dicho "eres puro fuego" y ven a sellar tus heridas con mis llamas.
Que mis piernas son dos mechas, tú sólo pon la pólvora, que ya me encargo yo de arder.

Quiero ser diosa en tu altar de piel y venas, que vengas a llenarme de vida.

Ayúdame a cambiar los sollozos por gemidos, que es fácil derretirme y hacer agua de mis sabores.

Recorre mis caminos, desdibuja mis líneas, cambia mis esquemas y mis calendarios con la palabra "quédate". Si tu me dices ven, yo lo dejo todo:
La ropa por el suelo y la vergüenza en el felpudo.

Éntrame despacio, y haz tu lluvia entre mis valles
lamiendo cada vello
mientras tu viento acaricia mis paisajes
llenos de flujo y afluentes.

Reencarnémonos en tigres,
felinos famélicos
de intensa mirada fija
en las latitudes
del ecuador
de mis deseos.