Supongo que para ir a juego con el cielo lluvioso de hoy.
Con grandes nubes negras.
Madrid me mata.
Lágrima a lágrima.
Los días como hoy no deberían existir.
O al menos deberían venir con advertencias en los calendarios:
"Hoy no salgas de la cama, que fuera hay goteras".
Mañana será otro día.
Pero nunca es mañana.