domingo, 9 de junio de 2013

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Ya no se ni por qué lloro.

Supongo que para ir a juego con el cielo lluvioso de hoy.
Con grandes nubes negras.

Madrid me mata.
Lágrima a lágrima.

Los días como hoy no deberían existir.
O al menos deberían venir con advertencias en los calendarios:
"Hoy no salgas de la cama, que fuera hay goteras".

Mañana será otro día.
Pero nunca es mañana.