domingo, 2 de junio de 2013

Road to perdition

Perdimos los caminos antes de perder el rumbo.

Y el gélido invierno se coló por la cintura de mis pantalones
metiéndome piedras en los bolsillos para que mantuviera 
los pies en el suelo.

Haciéndole burla al calor sureño que traía conmigo
para demostrar que la tristeza puede congelar
hasta el más cálido de los pechos.

Cómo mi cama se convertía en bajo cero
si yo no estaba sobre ti.

La historia de la primavera congelada,
que este año no habrá verano,
dicen las noticias
aunque eso ya lo sabía yo desde el momento
en que me negaste tu sol.

Mueren las rosas aunque las riegue con lágrimas,
sin embargo siguen sus espinas clavándose
donde más me duele.

Quizá ya no sepa a donde huir.
Porque todos los caminos son erróneos,
incorrectos.
Equi-bocados.
Y todo el polvo me recuerda a ti.

Ni siquiera una pintada de un poeta 
supo guiarme, porque acababa en mi entrepierna.
Y me daba miedo encontrarte ahí.

Estoy cansada ¿sabes?
Ya no puedo llevarme más manos a la cabeza
como si esto fuera un atraco
(como diría Salem)
a mano amada.

Me molesta cada tic del reloj,
y golpeo en cada tac(to)
como si no hubiera mañana.

Y joder. Como me sangra el alma por los ojos
cuando cae la noche
y no hay luna 
que me alumbre las dudas.