La nostalgia se ha adueñado de las puertas
y no me deja salir de este cuarto que susurra tu nombre.
Tengo el corazón desangrándose de palabras
por cada golpe que recibió
y tengo el pecho más frío por cada noche
que guardo sola.
Nos follábamos como si nos diésemos la vida
y se nos fuera el amor.
Los sujetos y las oraciones ya no me ayudaban.
El indulto no servía para esta pena.